Debo decir que es muy tentadora tu propuesta. Esperé tanto que te acercaras a mí, que reflexionaras, que un manto de luz llegue a tu cuerpo y marque nuestro camino. Noches enteras pronunciando tu nombre, en ocasiones, pensaba que quizás, si lo repetía tantas veces llegaría mi voz hasta tu oído y te recuerde lo que fuimos juntos y luches por ese amor que parecía indestructible.
Pasó mucho tiempo, hoy, fue el día que decidiste hablar de esa distancia que me invitaste a vivir. Sí, vos. Corriste porque te abrumaba tenerme y no saber qué hacer para sostener lo que quizás estaba roto hace tiempo... Corriste y yo no te detuve. Me quedé con el corazón roto, esperando que vuelvas y me dijeras que no era así, que mi amor era todo lo que necesitabas para impulsarte ante la adversidad... Sin embargo, corriste y yo me quedé mirando cómo se alejaban tus pasos hasta ver tu sombra cada vez más chiquita en el camino.
Mi respuesta es NO, respondo. Mientras observo tu cara de asombro. Vuelvo a repetir, NO.
Seguramente no lo entiendas o te cueste creer lo que mi boca pronuncia, sostengo firme mis palabras y tu mirada se mantiene fija, sugestivamente, en mi boca , ésa que besabas una y mil veces, que mordías suave y cubrias con tu saliva lo contornos que la circundan.
Me costó entender que yo no necesito un hombre que escape porque no sabe resolver los conflictos que se presentan, prosigo. Yo necesito un hombre entero, completo que no le tema a la adversidad, que comprenda que en el amor necesario alimentarlo día a día, caerse, y que las manos de quién recorres ese maravilloso camino, sean las que te levanten cuando creas que todo está perdido.
Yo no necesito un amor a medias. No me permito siquiera entenderte que necesitaste irte para comprender quién soy. Para descubrir que me amabas.
Mi respuesta es no, sin dolor, sin lágrimas y con la convicción de que no puedo aceptar menos de lo que merezco.
Ali 26/01/2024
0:52
Comentarios
Publicar un comentario